Félix Vida Web

Otro proyecto que dejaré a medias

Semana Santa… Y lo que no creo que creo

Semana Santa y yo en la calle. Más aún. Viernes Santo en la Semana Santa y yo en la calle… y acompañando una procesión.

Superado el primer impacto. Sigamos.

No sé muy bien por qué lo hago cuando me acerco muchísimo más a un mal ateo que a un buen creyente. Pero, como ya dije, tengo miedo. Y para los miedosos la religión ha inventado un término que juega con la ambigüedad: el agnosticismo. Es como la cobardía pero suena mejor.

Un agnóstico es alguien que no quiere mojarse. Que ni sí ni que no. Que ni tú, ni que yo. Que yo creo que no creo pero me gustaría creer.
Quizá sea esa la mejor forma de expresarlo.

Aunque de puertas para fuera ofrezca la imagen de un triunfador… en mi vida también hay algunas mierdas. He pasado algunas enfermedades en los últimos tiempos, entre propias y ajenas, y eso asusta.
Más que enfrentarse al público.
Más que entregarse a lo púbico.

El miedo es un fantástico generador de reacciones insospechadas. Hay quien se ríe y quien llora. Hay quien tirita. Hay quien se muere, y quien tiembla. Hay quien se caga.
A mí, me enseñaron a rezar.

No tiene sentido. No tiene lógica. No hay nadie escuchándome y, mucho menos, nadie a quien le importe lo que me asuste.  Y si lo hubiera, ¿en serio iba a ser nuestro Dios? Y los de los demás qué… ¿No juegan? ¿Son cascaron de huevo? Porque si Dios fuera como se dice él no creo que soportase a tanto arrogante y gilipollas hablando en su nombre.

En fin, que me desvío (sí, eso también es muy de la iglesia).

Yo no creo en Dios y por eso, le rezo a mi abuelo; que vale que era un poquito cabrón pero seguro que conmigo se portaría bien.
Yo no creo pero me da miedo que esto sea todo y, cuando me asusto, mi abuelo me escolta que para eso era un Vida.

Como nada de esto tiene sentido he decidido cambiar. Acompañar una procesión como promesa no tiene utilidad alguna para la sociedad. Coño, ya que voy a castigarme, al menos que mi castigo haga el bien en alguien. Por ejemplo: mis próximas promesas serán servicios a la comunidad para cuidar de viejos; aunque los viejos me hablen de sus procesiones y del fantasma de sus Semanas Santas pasadas.

Para acabar, ya que he tirado tantas piedras contra mi propio tejado, tengo alguna chinita en el zapato que me quiero sacar.

  • No entiendo “la obligación” de vestirse de etiqueta como muestra de respeto, mirando regular a quien no lo hace. Vaqueros y sudaderas son para creyentes de segunda.
  • No entiendo o mejor dicho, sigo sin entender, a los gilipollas que prefieren vivir frente a la pantalla del móvil. Ah, y con directos en Facebook para que todo el mundo vea mejor que tú lo que tienes justo delante.
  • No entiendo que se celebre más la muerte de Cristo que su resurrección. La Semana Santa no es un sentimiento si no una competición de clubes.

Y dentro de mi anecdotario del día, un aplauso para ese chaval que estaba delante de mí grabando la procesión con el móvil mientras no paraba de ocultar notificaciones de Grindr en la pantalla. Ese chaval, si existe, será condenado al infierno por el mismo Dios al que graba con fervor… Será eso la llamada gracia de Dios.

Lo dicho…
Que Dios nos pille confesados.

1 Comentario

  1. Yo sí soy creyente Félix, y coincido contigo. Tampoco entiendo porque celebran más la muerte de Cristo que su resurrección. En fin, muy buen artículo, gracias!

Deja un comentario

© 2020 Félix Vida Web

Tema por Anders NorenArriba ↑

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies