Hace una semana anuncié en el mismo sitio, y a distinta hora, que volvía a retomar un proyecto personal que se me ha ido escapando en los últimos años: perder peso. Muchos fuisteis los que reaccionasteis a aquello, sobre todo en mi perfil de Facebook, de muy diversas maneras.

La mayoría flipasteis con mi foto de “El Drogas”. Otros seguramente dudasteis de mí (cosa normal, porque yo también lo hago). Incluso uno de mis mejores amigos, casi mágicamente, empezaba su dieta por las mismas fechas; y en su caso, además, debe luchar con las legendarias dotes culinarias de su madre…

La cosa es que me he sentido animado para no abandonar este proyecto como casi todos los demás y ya llevo mi primera semanita. Mis primeros resultados. Mi primer salmo.

Porque sí, así soy yo, y buscando numerología con la que poder jugar en esta cruzada he descubierto que los salmos bíblicos son la solución ideal.

Primero, porque parece casi un milagro que me haya puesto a dieta.
En segundo lugar, porque los salmos se asemejan bastante a mi estilo de escritura: enunciados rimbombantes que parecen decir más de lo que en realidad dicen.
Y, por último, porque se me hace complicado imaginar alguien que pasara más hambre que Jesús pero que luciera tan divinos esos abdominales con los que nos lo han representado históricamente.

Yo, por ahora, no voy a publicar mis abdominales. No. Cuando los encuentre quizá, aunque eso me hace recordar una máxima que he lamentablemente he comprobado varias veces a lo largo de la vida y que tiene muy pocas excepciones: no hay persona más gilipollas que un exgordo.
Algún día escribiré sobre ello.

A los que hayáis llegado hasta aquí, os invito a seguir siguiendo mi relación de amor/odio con la balanza a través de este mismo medio. Además, si sois constantes, os iré dejando regalitos de cuando era “El Drogas”.
A mis amigos les gusta mucho recordármelo, sobre todo a uno especialmente cabrón que parece tener en su móvil todo un arsenal de fotografías guardadas, siempre dispuesto a lanzarlas cuando la ocasión se tercie. Menos mal que lo hemos mandado al extranjero…

El lunes que viene volveré a mi rincón del miedo y, si nada se tuerce, el martes tendréis nuevo salmo y una fotografía del chupa-chups cárnico que un día fui.

Os dejo un ticket de mi peso escaneado para darle veracidad a la historia.

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PD. Hoy he comido en Burger King para celebrar los excelentes resultados obtenidos. No os preocupéis, sigo firme pero de vez en cuando, hasta el más recto de los superhéroes se pone flácido ante la tentación.