Dos meses y medio después vuelvo a ti. Me siento culpable por haberte abandonado durante tanto tiempo pero en mi defensa argumentaré que estabas sobre aviso. Mira si no el subtitulo de la web: “Otro proyecto que dejaré a medias”. Es mi sello. Puedes preguntarle a mi novia y te lo confirmará.

Desde que no vengo a verte el mundo no ha dejado de volverse loco. Un poco más cada día.
Ya sabes que normalmente defiendo la locura pero si se convierte en una moda de masas yo, que he sido uno de sus máximos precursores, de repente seré como los demás. Y eso sí que sería una locura.

En España, o en las Españas, nadie tiene claro dónde está cada quien. O dónde quieren estar. O dónde lo merecen.
Fíjate que la gente ha salido a la calle envuelta en banderas, cada uno con la suya, y me figuro yo que la tela con que están fabricadas esas banderas deben poseer propiedades aislantes porque, por mucho que gritan, no atinan a entenderse. Voy a preguntar dónde fabrican ese material para forrar mi techo que mi vecino de arriba está de obras en casa.

He vuelto a la radio. Y he vuelto a volver. Tambien es mi sello.
Incluso, no te lo vas a creer, he estado a punto de cobrar por ello. Pero no. Al final no.
Llevaba yo mi sueño entre los brazos, acariciándolo mientras subía, pero en el último escalón me tropecé y caí con él. Se me ha roto un poco pero creo que puedo arreglarlo.

Sigo estando gordo. Eso de la dieta también se me ha quedado a la mitad porque no existe bocadillo que no me coma entero. Es el pan nuestro de cada día.
Con chorizo a poder ser.

Y hoy se nos ha muerto Chiquito de la Calzada. Y estoy muy triste y enfadado.
Me jode por puro egoísmo… porque lo consideraba mío. Porque no sólo se me han muerto un poco las risas sino también los recuerdos de noches frente al televisor con mi abuelo mientras un hombre se movía extrañamente utilizando un lenguaje tan diferente como comprensible. Y todo eran carcajadas.
Y mi abuelo decía riéndose: “¡Qué carajote es!” mientras me acariaba los pies en el sofá y yo me quedaba dormido.
Y hoy me duelen los pies.

Dos meses y medio dan para mucho pero estoy por aquí de nuevo.

Ahora hablemos de ti: ¿de qué te has disfrazado este Halloween? Déjame adivinar: otro año más has optado por no disfrazarte de nada…

Pues es todo un acierto porque personalmente a mí, querida página en blanco, es cuando más miedo me das.