Otro proyecto que dejaré a medias

Degenerando el género

Mi cuñado dice que el mejor invento de la historia es el aire acondicionado. Él es muy exagerado pero se ve que le afecta mucho el calor y cada uno es como es… Otros dicen que sería la electricidad que, bien mirado, es el sustento del aire acondicionado. Punto para la electricidad.

Pero sigamos reduciendo el círculo.

¿Cuál fue el primer invento revolucionario? El fuego, sin dudas, cambió el rumbo de aquellos seres que fuimos para ponernos en camino de lo que somos hoy.
O las labores de cultivo. El hecho de entender que una tierra puede ser trabajada nos permitió, perdonen el juego de palabras, echar raíces.

Y no me detendré en la escritura sino que brincaré sobre ella para llegar al inicio de todo. De todos. El invento más importante de la historia: la comunicación.
Somos lo que somos porque nos comunicamos.

Si no fuéramos capaces de comunicarnos, ningún ser hubiera sido capaz de hacerle ver a ningún otro que la tierra podía dar frutos, o que el fuego podía mantener alejadas a las bestias y calientes a los que lo rodean. No hubiera existido jamás ningún tipo de comunicación escrita porque no habría nada de lo que dejar testimonio. Ni los inventos eléctricos nos hubieran llegado. Ni se hubiera hecho la luz.

Y por último pero no menos importante, sin la existencia del fenómeno comunicativo, mi cuñado nunca hubiera llegado al estado óptimo de frescor que alcanza a día de hoy en los veranos del sur.

Si nadie se hubiera comunicado jamás estaríamos muertos y, lo peor, no habría nadie que pudiera contarlo. Ni cómo hacerlo. Ni quien escucharlo.

Nos comunicamos todos. Con todos. Con todo. Humanos y no. Los perros se comunican. Y las plantas. La diferencia sustancial entre estos procesos comunicativos y los propios de los humanos es que en nuestro caso somos capaces de comunicarnos más allá del presente. Más allá del ahora.

Un perro se comunica con otro mostrándole los dientes. Es su forma de comunicarle su presente: “si te acercas más te voy a morder. Ahora”. Pero no pueden hablar de supuestos, ni del pasado. Un perro no puede decirle a otro: “vaya perra me tiré ayer”. No puede hacerlo y, aunque pudiera, dudo que fuera tan fantasma como para hacerlo. Eso es más de humanos.

Todos nos comunicamos. A todas horas. Dormidos y despiertos. Y hasta casi muertos.

La comunicación es el mecanismo que da paso al truco de magia: el idioma. La lengua, cada sociedad la suya. ¿Soy el único que se flipa con esto? El simple hecho de que hayamos sabido verbalizar cada elemento que nos rodea. Si digo que esto lo estoy escribiendo pulsando unas palabras llamadas “tecla”, en vuestra mente ya visualizáis todo el teclado.

Hemos sido capaces de verbalizar los sentimientos; de hacerlos tangibles. Yo sé que te quiero, pero ahora puedo hacer que lo veas, que lo leas y que lo puedas guardar.

¿Soy el único que está loco con esta mierda?

Todos somos magos de nuestro idioma. Todos. Aunque sólo algunos son capaces de extrapolar su magia a otros reinos para entender que esto que sigo pulsando, en realidad, no tienen nombre alguno más allá de una convención que ha establecido que las teclas que en esta tierra sean teclas, pero en otros lugares son keys o clés.

Me flipa todo esto. Y se nota. Y me flipa que a pocos más les flipe.

Tenemos un diamante con el que jugamos cada día y que entre todos hemos pulido. Esto antes sólo era una piedra recubierta de tierra pero tras cientos de años de frotarla y moldearla reluce como lo que es: la más brillante de las joyas. Perfecto. Lo tenemos.

Ahora…
No la jodamos.

Porque la estamos jodiendo. De verdad que la estamos jodiendo. La joya. La jodemos. El idioma. Lo jodemos. Lo y la. La y lo. Por aquí el primer golpe… Y eso por no hablar del le.

Maldito este idioma nuestro que viene utilizando la forma masculina para expresar el género neutro. Maldito sea. Pero malditos también estos tiempos de corrección política que, en mi opinión, degeneran lo que hemos conseguido generar entre todos.

Respeto al máximo todas las concepciones de cada ser. No sólo las respeto sino que las defenderé públicamente siempre. SIEMPRE. Cada uno es lo que siente que es, haya nacido con lo que haya nacido, colgando o recogido, entre las piernas. Desde el que se siente de todo al que no se siente de nada. Yo, en cuanto a géneros y sexos, lo único que quiero es que todo el mundo sea feliz y sea respetado. Y obvio, que respete.

El párrafo anterior parece una perogrullada para todo el que me conozca pero, repito, en estos tiempos hay que cogérsela con papel de fumar (o cogérselo). Y eso es lo que me mata. Y lo que está matando al lenguaje. Y por eso escribo.

No disfruto comunicándome bajo un lenguaje en el que a cada paso debo dar una explicación para que nadie se sienta excluido, indignado o denigrado. El género neutro en castellano, ese que provoca que utilicemos la forma masculina para referirnos a un conjunto de personas formado por mujeres y hombres (o lo que se sienta cada uno), es posible que pueda tildarse de machista. Cierto.
Pero utilizar una “@” o, peor aún, una “x” puede tildarse de gilipollez.

Yo no sé pronunciar “amigxs”. De hecho, lo acabo de intentar y creo que me he hecho daño en la garganta. Entiendo que el lenguaje es algo vivo. Igual que la comunicación. Cambia con los hablantes y sus tiempos; con el mestizaje y las generaciones. Cambia con cada uno de nosotros. Y estoy seguro que podemos seguir mejorándolo entre todos pero no a fuerza de no salpicar demasiado.

Hoy no nos atrevemos a hablar por no molestar y así no se puede cambiar el mundo ni, mucho menos, el lenguaje. No deberían utilizarse términos que no existen porque hay que quedar bien para conseguir el voto. No hay miembras ni portavozas. El género de la palabra y, por ende, de la persona a la que hace referencia, lo asigna el artículo. Así de fácil se deja el machismo del lenguaje a un lado: el portavoz y la portavoz. Solucionado.

Economicemos el lenguaje. Sigamos puliendo esta joya que tenemos entre las manos. Mi glotis no está preparada para pronunciar las “equis” para no molestar. Los textos y discursos no se deberían eternizar para explicar que, de cada sustantivo o adjetivo usado, existe un equivalente que utiliza el otro género.

De verdad que no es machismo. De verdad que sólo es cordura. O lógica.

Porque lo que yo quiero es que podamos utilizar el lenguaje como la mejor arma de que disponemos para entendernos entre todos.
Yo quiero que la cuidemos y que no nos enfademos con nuestra lengua, que tanto nos regala.
Yo quiero que sigamos mejorándola entre todos porque, estoy seguro, este diamante aún puede brillar mucho más.

Pero si algo quiero, sobre todas las cosas, es que mi cuñado siga tan fresquito en su casa.

4 comentarios

  1. Felix Vida

    No quería mezclar esta columna de opinión, de mi pobre opinión, con artículos más “científicos” en el tema. No obstante, considero interesante esto que he encontrado por leyendo sobre el tema y es que el tema, lo que viene siendo el tema… Tiene para cortar mucha tela.

    http://novalo.com/cuestion-sexo-genero/

  2. Elizabeth-Jane Kenning de Jiménez

    Félix. A mí también me flipa la magia de los idiomas. Ya ves, soy inglesa, vivo en España, quiero ser profe de lenguas extranjeras. En fin. Los idiomas son mi vida (a parte de mi marido, mis niños, Dios…). Me encantan las palabras. Los juegos de palabras. Las frases hechas. Todo me fascina. Incluso la Lengua de Signos (véase mi 3º Vlog, jajajajaja, promoción descarada). Uno de mis idiomas del amor principales…las palabras de motivación.

    Pero también me parece una verdadera campo de minas todo ese tema del “lenguaje inclusivo”. Siendo inglesa, mi lengua materna ni siquiera tiene géneros. El y la son “the” y punto. Así que a mi, y ojo que soy mujer, no me importa lo más mínimo si se usa el masculino para expresar algo en plural. No creo que el castellano se haya inventado con intenciones machistas…aunque igual me equivoco, quien sabe, sólo soy una pobre guiri, ¡y siempre puedo recurrir a esto como mi excusa!

    Lo que sí me parece todo UNA CONTRADICCIÓN son los famosos “…ado”… “Alumnado” “Profesorado”. Eso sí que me indigna. Pero, sólo soy yo, o es que nadie ve que han remplazado el uso del genero masculino en plural por… esperate… otra palabra de…¿genero masculino? ¿A caso no es exactamente lo mismo? Flipo con las g*l*p*ll*c*s. Ya sé, ya sé que me van a decir, “No, no, te equivocas, alumnado es más general, incluye a todos….” Pero al fin y al cabo sigue siendo masculino, por favor, no me insultéis mi inteligencia. Si hay que ser neutral pues, o se implementa algo neutro de verdad, o nos olvidamos de esta trabalenguas.

    Como a mi me gusta dar soluciones, yo propongo, por ejemplo, el uso de la palabra “estudiante”. Aunque, en realidad, a mi sigue sin molestarme el uso de “los alumnos”, de verdad.

    Gracias por esta entrada. Y no. No estás sólo. Se ve que yo también he pensado sobre este asunto.

    Ah y en cuanto a la lengua inglesa, también sufrimos una batalla tonta respecto al ser “políticamente correctos”. Otra contradicción bonita para ti. En EE. UU. prohibido pedir un “cafe negro” o un “cafe blanco”. No vaya a ser que parezcamos racistas….MENOS MAL que yo bebo té y no café.

    ¡Ayyy, que lucha!

  3. Elizabeth-Jane Kenning de Jiménez

    *un verdadero campo de minas* (recuerda soy guiri)

  4. Felix Vida

    Muchas gracias por dejar una opinión tan extensa sobre el asunto. A ver, creo que vivimos en un momento en el que lo más fácil es enfadarse por algo y, en lugar de sentarse a hablar para solucionar, criticar e imponer el pensamiento.

    Gracias por comentar y sumarte a mi causa perdida.

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