Estoy perdido y espero que tú también lo estés aunque simplemente sea porque mal de muchos es consuelo de tontos. Y por envidia.
Por evitármela al mirarte.

Cuanto más subo la montaña, más miedo me da mirar hacia atrás y comprobar las marcas que fui realizando en la piedra durante la escalada. Y que cada marca me recuerde lo que me prometí para cuando llegase a la siguiente.
Y que nada haya cambiado del todo.

¿Sabéis qué queréis hacer con vuestra vida?
¿Tenéis sueños todavía?

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