Otro proyecto que dejaré a medias

Mes: julio 2017

100 kilos… Comienza la dieta

100 kilos.

Yo una vez estuve delgado. Lo juro. Fue un verano que no alcanzó dos meses y en el que perdí unos 20 kilos. Me quedé en el peso ideal para mi estatura. El problema es que mi cabeza no tiene el tamaño ideal para mi tamaño así que lucía como una suerte de Chupa Chups cárnico.

Me quedé tan delgado que mis amigos me llamaban “El Drogas”.

Disfruté poco de aquel cuerpo para lo que me costó conseguirlo. El efecto rebote amerizó en mí y me dejó inundado por los siglos de los siglos… Hasta hoy. Porque hoy quiero que todo acabe. O que todo empiece.

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Historías para tristes #1:

Será que me dejaste tu pesimismo optimista antes de irte porque todos me ven medio lleno pero yo me siento medio vacío.

Hay que ser cobarde

Hay que ser cobarde para, escondido detrás de tu pantalla, disparar insultos a quien no hizo nada para ofenderte. A quien ni siquiera te conoce.
Aunque quizá ese sea tu puto problema, que no eres nadie. Que sólo te sientes alguien cuando saltas al espacio virtual donde parece que todo vale.

Tú, que no has hecho nada por salir del boquete mental en el que andas metido, te consideras con derecho a calificar el físico de una chica simplemente porque ella es una “hija de famoso”, y tú, un hijo de puta.

Y no, no recubras de humor lo que tiene más de bilis que de risa. Quien me conoce sabe que no soy de los que pones límites al humor, todo lo contrario, pero tú… Tú no estás haciendo humor. Tú estás haciendo daño por el simple hecho de que puedes hacerlo. No hay atisbo de chiste en tus palabras sino de dolor. Del tuyo para más señas.

Si dieras la cara todo sería diferente. Si fueras una figura pública y criticases a alguien exponiéndote a tu propio ridículo hasta te defendería. Formarías parte de un juego en el que ofreces tu propia ficha a los demás, y eso lo respeto. De verdad que lo respeto. Pero tú no haces eso, ¿verdad? Claro que no. COBARDE.

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Para cuando te vuelva a ver

Para cuando te vuelva a ver ya no estaré borracho de beberte por los ojos, ni me sabré de memoria tu sonrisa y habré olvidado tus manos.

No quedarán cintas en tu pelo, ni tacones que disimulen que llegas donde nadie partiendo de mucho menos, ni puertos donde atracar.

No necesitaré disimular lo que ya no recuerdo, no romperé la mesa con tus aplausos y, probablemente, ni tan siquiera haya mesa en la que deslizar una cerveza.

Para cuando te vuelva a ver, estaré asustado de mi mente como lo estoy ahora, a punto de vómito, a punto de no entender nada.

No habrá música sonando que columpie lo que creen que están bailando. Con rotos y sin descosidos. Pesando más de ego. Olvidando atrás el cuerpo.

#Smile

Sonríe. Aguanta la sonrisa. Pulsa el botón. Hazlo dos veces o tres no sea que la primera se te cansase la mano y la movieses. Comprueba. ¿Te gusta? El resto ya te lo sabes.

Yo te recomendaría X-Pro II o Amaro para que se note el contraste y dar expresión a esos colores detrás de ti. Algo tienen que significar. Seguro.

Ya queda menos. Ahora escríbete una línea, la que quieras, siempre que tenga el mismo objetivo que el resto de la publicación: parecer más de lo que es. ¿Algo de Coelho quizá?

Te prometo que estamos a punto de acabar. Sólo te resta escribir algunas palabras engarzadas con ese símbolo que toda tu vida has llamado almohadilla y ahora llamas “hashtag”. Te aconsejo que pongas todas las palabras que quieras preferiblemente en inglés, que es lo que mola. Da igual que no tengan relación entre ellas, solo tiene que parecerlo, sólo tienes que aparentar.

Publícalo.

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¿Quién soy?

Soy la persona que dejará este proyecto a medias.

Soy yo y mis circunstancias. Perdón, mis circunstancias y yo.
Las que puedo manejar y las que no.

Soy la búsqueda de la risa. Soy el amigo que está menos de lo que debiera. Soy más de perros que de personas. Soy bastante gordo.

Soy el que bordea la tristeza. Soy más amigo de lo que muchos piensan. Soy mucho más de perros que de personas. Soy la dieta constante.

Soy el chico de las inquietudes que truenan pero nunca mojan el suelo. Soy los textos que no escribo. Soy los folios que no dibujo. Soy las imágenes que no fotografío. Soy los podcast que no grabo. Soy los cortos que no filmo. Soy el que quiere hacerlo todo.  Soy el que quiere.
Soy.

Soy los retales de lo que conmigo han sido. Soy los amores que no he tenido. Soy los amores que me he imaginado. Soy el amor que sueña a mi lado.

Soy mis ojos buscándote cuando me rebasas. Soy más de culos que de tetas. Soy más de caras que de cuerpos. Soy más de ellas que de ellos.

Soy las lágrimas que suelto a las primeras de cambio. Soy el vómito de nervios en el estómago. Soy el sudor que me seco de las manos antes de saludar.

Soy la mala hostia que no me conoces. Soy más mandón de lo que debo. Soy menos de lo que podría serlo.

Soy algún cotilleo que otro. Soy el fuerte pronto arrepentido. Soy la mala memoria a corto plazo.

Soy todas estas líneas y las que me callo.

Soy las que están por venir.

Soy las cosas buenas que he contado.

Soy las cosas malas que ahora lees.

He sido, al menos aquí, sincero.

Ahora ya me conocen.
Sois libres de entrar.

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